#Historias

La historia de la máquina de escribir y su evolución

En 27/09/2022
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La historia de la máquina de escribir se originó hace algunos siglos. Hablamos de cierto instrumento mecanizado compuesto por un conjunto de piezas que, al ser presionadas, pueden escribir sobre una hoja de papel.

Esta herramienta fue realmente importante e indispensable en oficinas de todo el mundo para la literatura, el cine, el teatro, el periódico, etc. No obstante, durante la década de 1980, mediante grandes adelantos tecnológicos como las computadoras, se originó su reemplazo desde los países desarrollados.

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En tal sentido, para noviembre del año 2012 se elaboró la última máquina para escribir en Europa. Pero no por ello hemos olvidado su significativo aporte sobre la mecanización de la escritura. Si te interesa el tema te invitamos a profundizar seguidamente sobre su destacable paso en el acontecer humano.

¿Quién creó la máquina de escribir?

Como suele suceder, resulta algo complicado definir certeramente quién originó la máquina para escribir, debido a que existieron numerosos ensayos en el proceso. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos del tema señalan a Pellegrino Turri, mecánico de origen italiano, como su creador principal en 1808.

El fin perseguido por Turri era materializar un instrumento mediante el cual pudieran escribir más fácilmente las personas invidentes. Pero asimismo existieron al menos 60 prototipos o intentos de fabricación de estos instrumentos a tomar en cuenta en su estudio.

Entre ellos cuenta el del inglés Herny Mill (1683-1771). Sobre este prototipo únicamente se preservan algunos segmentos de su patente correspondiente, así como un escrito atribuido a Ana, famosa reina británica.

Otros aportes sobre su creación

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Después del trabajo de Turri durante el año 1829 nació el tipógrafo ideado por el estadounidense William Austin Burt (1792-1858). Dicho modelo, aunque conocido después de los antes nombrados, es considerado por los expertos la originaria máquina innovadora para escribir.

En sí, la historia de la máquina de escribir deja mucho que pensar. Pues, como hemos observado, cuantiosos resultaron los aportes dados por distintos personajes para terminar favoreciendo el desarrollo de este increíble instrumento mecanizado de comunicación.

Precedentes

Su origen se remonta formalmente a 1714, acto vinculado a Henry Mill.Para entonces este presentó su patentado indicando que era un método para transcribir letras o para la impresión de forma progresiva o separada. Con su empleo una escritura podría reproducirse sobre un papel o pergamino.

Tiempo después numerosos inventores propusieron programaciones antiguas respecto al modo de escritura mecanizada. Dichos personajes respondían a los nombres de Friederich Von Knaus, Graf Von Neipperg, Pigeron, Louis Jacquet y, por último, L’Hermina.

Vinculación con el estilo manuscrito

Los sistemas iniciales se encuentran vinculados al estilo de escritura manuscrita, representando una muestra de ello Von Neipperg. Este sujeto presentó una pauta de acción que permitía conservar una adecuada distribución de la caligrafía.

De hecho, las principales máquinas para escribir tienen su origen en el siglo XIX, en su primera parte. Estas corresponden al trabajo de Pellegrino Turri y Pietro Conti, ambos italianos, pero debiéndose destacar que de ellas no queda casi ninguna huella.

Por otra parte, debe señalarse que diseños como los de Jacquet, Pingeron y Turri fueron realizados para invidentes, dejando en evidencia un propósito humanitario. En todo caso la historia de la máquina de escribir marcó un antes y después en la comunicación humana y sus derivadas relaciones sociales.

Su evolución

Anteriormente se consideró dicho artefacto para escribir como un método alternativo destinado a sustituir la pluma. Y según los historiadores, la primera persona en usarle fue Carolina Fantoni en el año de 1808, reconocida condesa italiana.

Ella era invidente, por tal razón el innovador Pellegrino Turri creó para su uso un aparato mediante el cual transcribir. Esto hacía innecesario confiarle sus escritos personales a nadie, algo muy importante al considerar sus cartas románticas ciertamente “comprometedoras”.

Pasado algún tiempo, el barón Karl Von Drais fabricó lo que para el momento nombró piano de escritura rápida. Este estaba compuesto por 4 palancas que podían escribir al menos 16 caracteres, mientras que suprimió aquellas que consideró redundantes, unificando así los sonidos.

Otros artefactos precedentes

De nuevo debemos mencionar el tipógrafo de William Austin Burt. Aquel era un aparato poco útil, debido a que carecía del elemento con el cual se corría el papel tras ir escribiendo cada letra. Por esta razón se debía pasar manualmente.

Sobre 1833 Xavier Progin, de Francia, elaboró un artefacto al cual denominó machine criptographique, también conocido como pluma criptográfica. Según el inventor, la máquina escribía a la velocidad de una persona con pluma y estaba compuesta por 66 palancas bien articuladas y colocadas circularmente.

En 1837 el italiano Giuseppe Ravizza logró perfeccionar su artefacto, el Cembeloscrivatto, difundiéndose durante 1855. Este aparato era rápido y muy práctico, el cual usa por vez primera una cinta para teñir, algo muy útil de allí en adelante.

Desde 1838 hasta 1870 varias expansiones tecnológicas siguieron. Tal es el caso de su suministro de hojas mediante una especie de rodillo o mecanismo con escape diseñado para aportar espacios entre letras.

Un modelo aceptable

Aparte de lo señalado previamente, resultaron los norteamericanos Cristóbal N. Sholes y Carlos Glidden, su colaborador, quienes diseñaron un prototipo de máquina para escritura aceptable. Esto se le ocurrió casualmente a Glidden, ya que cuanto buscaban era un elemento mecanizado para enumerar páginas.

Pero durante dicho proceso aquel dedujo la conveniencia de que escribiera también letras y de tal manera nació dicho modelo. Estaba elaborado en madera y le denominaron el piano literario.

Con el paso de los años ocurrieron innovaciones importantes al respecto, concretamente en 1889. Nos referimos a la máquina de escribir portátil, llamada por su creador, George Blickensderfer, “la BIick”, transportable en una maleta. Se trató de algo que revolucionó dicha invención, haciéndole más manejable.

Desde entonces mucho tiempo ha transcurrido y aunque considerada un instrumento obsoleto, la historia de la máquina de escribir resulta positiva para la humanidad. Fue esta la que permitió evolucionar tecnológicamente hasta alcanzar instrumentos como los ordenadores que actualmente vemos por doquier.

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